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Un Spider Man sorprendente

Hace una semana visité una parada inteligente para comprar una revista. Cuando ya había pagado, lista para retirarme, mi mirada pasó velozmente por la variedad de portadas y la palabra “cine” quedó tatuada en mi retina; retrocedí para ver si mi subconsciente no me había traicionado. Efectivamente, allí estaba. Era la primera edición de Cine Studio 8, con una hermosa foto de Marilyn Monroe en la portada. 
Ojeando la revista me encuentro con muchas agradables sorpresas, no sólo tiene un especial de The Amazing Spider-Man, sino que también contiene entrevistas y reseñas de muchas de las películas venezolanas estrenadas en los últimos meses, una excelente forma de promover el grandioso trabajo del cine nacional.
Al revisar las 10 páginas del especial de la nueva entrega del superhéroe arácnido, debía ir al cine, y constatar si era realmente “amazing”. 
Mis motivaciones no estaban muy claras. Nunca me había sentido cómoda con Tobey Maguire como Peter Parker y tenía mis reservas sobre la capacidad actoral de Andrew Garfield. Sin embargo, la película logró borrar cada gramo de duda, incluyendo aquella de si es buena idea o no reciclar tanto una historia, especialmente la del hombre araña. 
Spider Man ya contaba con una trilogía (2002-2007) dirigida por el estadounidense Sam Raimi. Esas películas fueron bajando, con cada estreno, el entusiasmo del público por el superhéroe. Por ello los estudios optaron por comenzar desde cero, con nuevas caras y nuevos realizadores, colocando como líder a Marc Webb. 
El nuevo director hizo suyo el proyecto, y tal convicción se reflejó en el cuidado ante cada detalle, desde el ritmo narrativo hasta el control de efectos especiales, pasando por una atinada selección del elenco. 
Webb no escatima en impresionar a los espectadores a través de piruetas visuales, aunque no abusa de los retoques digitales. Pero más allá de eso, que va ligado a los cada vez más increíbles avances tecnológicos en el campo cinematográfico, lo que hace que The Amazing Spider-Man no sea otra cinta más es el estupendo trabajo de su reparto.
Garfield supera con creces las expectativas, pero el mayor acierto fue fichar a la adorable Emma Stone como Gwen Stacy, acompañados por Rhys Ifans, Denis Leary, Martin Sheen y Sally Field, esta última, siempre reluciente, aporta a una tía May más compasiva. 
Aunque el filme está rodado nativamente en 3D, sencillamente no le hace falta, las escenas están bien logradas y funcionan en formato normal. Sí, Raimi intentó enfocarse más en la acción, en secuencias grandiosas que pasaran a la posteridad, pero Webb apeló a la química actoral y a esa empatía que desarrolla el espectador con los personajes, esto último se pone en evidencia en la selección del Peter Parker, y más aún con la abismal diferencia entre la insípida Kirsten Dunst y la encantadora Emma Stone. Pero sin duda, los superhéroes cada vez ganan mayor espacio, sólo espero que ante tanto bombardeo cinematográfico no se pierda el encanto y esa magia que siempre los acompaña. 
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